PARA MI POTRILLO
CANTA: HERNÁN FIGUEROA REYES

Yo se que estás triste, mi pequeño amigo.
Sin querer tu madre, te ha dejado chico.
Pero no estás solo, crecerás conmigo,
mi tierra es tu tierra, potrillito mío.

No llores potrillo, potrillito mío
Crece fuerte y sano, que te necesito.
Crece, que mañana, vos serás mi amigo.
No te sientas solo, que yo estoy contigo.

De orejitas gachas, te vi por la aguada,
olfateando ausencias, aquella mañana.
Relinchó de pena, le dolió el relincho,
los potrillos tienen, algo de niño.

Sabés mi potrillo, yo también un día,
me tocó perderla y sentí lo mismo.
Yo sé que la vida es un galopito,
y para cruzarla, yo te necesito.

No llorés potrillo, potrillito mío,
crecé fuerte y sano que te necesito.
Crecé que mañana vos serás mi amigo,
no te sientas solo que yo estoy contigo.


EL CORRALERO

 

Letra y Musica: Sergio Sauvalle

Ta' muy malo el corralero
allí en el potrero como viejo está.
Hay que ayudarlo a que muera
para que no sufra más.
Siempre fuiste el más certero
y por eso debes su mal aliviar.

Cómo pretenden que yo
que lo crié de potrillo
clave en su pecho un cuchillo
porque el patrón lo ordenó.
Déjenlo nomás pastar
no rechace mi consejo
que yo lo voy a enterrar
cuando se muera de viejo.
Que yo lo voy a enterrar
cuando se muera de viejo.

Junto al estero del bajo
lo encontré tendido casi al expirar.
Me acerqué muy lentamente
y se lo quise explicar.
Pero al verlo resignado
me tembló la mano y me puse a llorar

Cómo pretenden que yo
que lo crié de potrillo
clave en su pecho un cuchillo
porque el patrón lo ordenó.
Déjenlo nomás pastar
no rechace mi consejo
que yo lo voy a enterrar
cuando se muera de viejo.
Que yo lo voy a enterrar
cuando se muera de viejo.


PABLO NERUDA
Oda al gato



Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

 

CREO EN TI


Creo en ti porque eres la solidaridad festiva, la alegría mas que incondicional de mi presencia, el desparpajo del ánimo y la fiesta en donde, a veces, no hay nada que festejar; porque tu nombre puede convertirse para el hombre más solo en sinónimo de HOGAR.

Creo también en ti porque eres la astucia reflexiva que observa y analiza mi silencio, la sombra escurridiza de la contemplación y del sigilo, la paciencia furtiva y vigilante que conoce su tiempo, que nunca lucha en contra de si misma.

Creo en ti porque tus retos son invitaciones a desertar de las tristezas, porque eres advertencia del valor que posee cada instante.

Creo también en ti porque sueñas con dormir, porque vigilas la noche con ojos luminosos, porque conoces siempre la salida, porque no dices nada cuando no hay nada que decir.

Creo en ti porque sabes alzar la voz sin ofender, porque tu dicha olvida mi neurosis a cambio del más sencillo gesto, porque eres la obediencia y la inquietud, porque la vida para ti siempre es un juego y siempre estás ahí cada vez que quiero.

Creo también en ti porque defiendes tu independencia con garras y colmillos, porque eres partidario del respeto absoluto entre tu y yo, porque lo hacer valer como un derecho y entregas tu amistad con precaución.

Creo en ti porque sabes espantar mis nostalgias con el esmero burdo de tu esencia, porque corres mas rápido que yo pero siempre me esperas, porque cuando la angustia me ensombrece me invitas a pasear y a cambio de tu nombre me regalas todo tu atención y tu lealtad.

Creo en ti porque no aprendes nunca a obedecer, porque confías en que yo te siga... porque crees en mi, porque frotas mis momentos más negros hasta obtener de ellos el brillo de la tranquilidad, porque acompañas mis naufragios y conoces la vida en mis desiertos, porque aquilatas mi soledad.

Por todo eso cuando, al fin del cansancio en la puerta de salida del día, hago un recuento (para el que me bastan los dedos de una mano) de todo aquellos en lo que todavía creo, siempre apareces tú, MI AMIGO.

FIEL

En la luz de sus ojos tan lánguida y severa
había una manera
de disgusto repuesto;
era un perro ordinario, un perro can sin dueño,
que no tenía collar y no pagaba impuesto.
Avezado a los vientos y a las noches sin dueño,
recorría los viejos barrios de la miseria
en busca de comida;
y, al surgir de la luna la palidez etérea,
el pobre perro aullaba una canción funérea,
triste, con las tristezas oceánicas del mar.

Si la lluvia era grande y el frío era inclemente,
tendíase al cobijo de los grandes portales;
y, si le echaban de ellos, huía humildemente,
resignados y mustios sus ojos virginales.
Parecía nostálgico de unos vagos cariños;
nunca ladró a los pobres de capas desgarradas,
y, como jamás hizo ningún daño a los niños,
le solían los niños perseguir a pedradas.

Una vez casualmente, un mísero pintor
bohemio y soñador,
se encontró por las calles al miserable can;
el artista era una alma heroica y desgraciada,
que habitaba una oscura buhardilla ignorada,
donde sobraba el genio, donde faltaba el pan.
Un alma que tenía el amor de la gloria,
el gran amor fatal,
que unas veces nos lleva, radiante a la victoria
y otras veces al cuarto sin luz de un hospital.

Y, al ver al magro aspecto del pobre can baldío,
le dijo:
-Tu destino casi es igual al mío:
yo soy, como tu eres, un proletario roto,
sin familia, sin madre, sin hogar, sin abrigo,
¡y quien sabe si en tí, mísero perro ignoto,
no acabo de encontrar a mi primer amigo!

Derramaba la luna su luminosa calma,
y del ínfimo can, el intenso mirar
daba a entender las ansias y la inquietud de un alma
que está encerrada y quiere volver a hablar....
Supo ver el artista, en los ojos de brasa,
el mutismo elocuente de un corazón humano;
y le dijo así:
_ Fiel, vámonos hacia casa,
que tu serás mi amigo, desde hoy, y yo tu hermano.

Y vivieron después los dos, buenos estoicos,
compañeros leales, puritanos heroicos,
partiendo por igual miserias y dolores.
Cuando el artista débil, exhausto y miserable,
sentía vacilar el genio inquebrantable
merced al cual avanzan los fuertes luchadores;
cuando creía a veces, que eras bienandanza
partir con una bala su última esperanza,
poner punto final a su destino odiado,
le decía su amigo de los ojos serenos:
-Yo sufro...y ya tu ves, la gente sufre menos
si alguien sufre a su lado.

Mas la fortuna, un día la odiosa millonaria,
llegándose al artista, le dijo, alegremente:
"¡Un genio como tú, viviendo como un paria,
arrastrado del hambre por la fría corriente!.....
Ya ha tiempo que este cambio lo tengo en la cabeza,
pero ¡Vives tan alto! lo digo con franqueza
¡Cuesta un esfuerzo grande subir a un quinto piso!
Ven conmigo; la gloria se te echará a los pies"...
Y así fué. Al otro día, las mejores Frinés
sus mejores caricias brindaron al pintor;
la gloria, deslumbrante, le iluminó la vida
con su bella alborada espléndida, nacida
de toques de clarín y alardes de tambor.

Era feliz:
su álano dormía, en su alfombra, a los pies de su lecho;
y todas las mañanas le besaba las mano,
gruñendo con un aire tranquilo y satisfecho,
Más ¡ay! el dueño, ingrato, desleal compañero,
sumergido en un mar de goces y delicias,
ya soportaba mal las festivas caricias
de su leal cerbero.
Y pasó el tiempo.....El can, esto es, el desdichado,
perdió la paz y el sueño,
viéndose muchas veces herido y castigado
por la simple razón de seguir a su dueño.
Enfermó...perdió el pelo, las fuerzas, la arrogancia...
Su dueño no podía verlo sin repugnancia,
y mandó que cerraran la puerta de su encierro.
El habitaba, entonces un frío cuarto oscuro,
y dándole a comer un hueso blanco y duro,
cuya carne arrancaron los dientes de otro perro.

Y era como un infame, miserable asesino,
condenado a la cárcel y a galeras después;
si gruñía, llorando su misero destino,
los lacayos brutales le daban puntapiés....
La lepra corrosiva se incrustó sobre el hambre....
y cuando al sol, ponía sus espaldas obscenas,
sobre todas las llagas se posaba el enjambre
de las moscas que viven chupando las gangrenas.

Hasta que un día, sintiéndose morir,
dijo:
"-No moriré sin verle; quiero ir
a exhalar, a sus pies, el ultimo gemido"....
Y, arrastrándose los pies, exhausto y moribundo,
metiósele en el cuarto, lo mismo que un bandido.

Cuando el artista vió llegar al can inmundo,
gritó con violencia:
_¡Por aquí, todavía, se arrastra este animal!
Es preciso acabar con tanta impertinencia.
¡Está podrido y tiene llagas...y huele mal!
Le echó la mano al cuello muy cariñosamente,
y le dijo con el aire de un buen amigo:
_¡Pobrecito Fiel mío!...¡tan viejo y tan doliente!
ven que te acostaré; sal del cuarto conmigo.

Y salieron los dos: todo estaba desierto;
la noche era sombría, era enorme aquel huerto,
y el viejo can, andando del dueño en seguimiento,
vacilante, sombrío,
oía no muy lejos, como un presentimiento,
¡el hondo sollozar monótono del río!

¡Y comprendió, por fin! Acaban de llegar
al agua; y el pintor
agarrando una piedra se la ató al collar,
fríamente, cantando una canción de amor.

Y el can, sublime entonces, impasible y sereno,
clavaba sus pupilas en las tinieblas mudas,
con aquella amargura ideal del Nazareno,
recibiendo, en la faz, el ósculo de Judas.
Y pensaba...._"Es lo mismo....mi muerte va a ser cierta;
pero cumplir sus órdenes es mi único deber.....
él me abrió aquella tarde la piedad de su puerta;
moriré, si le doy, con mi muerte, placer."

Luego, súbitamente,
el artista arrojó el perro al agua brava:
y, al darle un puntapié, cayóle en la corriente
la gorra que llevaba....
Era un dulce recuerdo de una hora de locura,
la memoria de un rapto de placer, concedida
por la más caprichosa y gentil criatura
que él amó, como se ama solo un día en la vida.

Y volviendo a su casa, decía el hombre, airado:
"¡Por el maldito perro perder este tesoro!...
¡Cuánto mejor sería haberle envenenado!
¡Maldito sea el perro!....¡Daría montes de oro,
la riqueza, la gloria, la existencia, el futuro,
para volver a ver aquel precioso objeto,
dulce recordación de aquel amor tan puro!"
Y acostose nervioso, alucinado, inquieto.
No podía dormir.

Apenas nace el día_¡Extraño!_oye que dan,
en su puerta unos golpes....Se levanta y va a abrir;
y recula espantado. Es Fiel, el pobre can,
que retorna, anhelante, exánime, enarcado,
a gruñir y a exhalar el último estertor,
soltando de los dientes, al caer fulminado,
la gorra del pintor.

Autor: Guerra Junqueiro, poeta portugués.



                                                                     

                                                               

a niebla, mi perro
            (Rafael Alberti)(1902-1999)


 

"Niebla", tu no comprendes: lo cantan tus orejas,
el tabaco inocente, tonto de tu mirada,
los largos resplandores que por el monte dejas
al saltar, rayo tierno de brizna despeinada.

Mira esos perros turbios, huérfanos, reservados,
que de improviso surgen de las rotas neblinas
arrastrar en sus tímidos pasos desorientados
todo el terror reciente de su casa en ruinas.

A pesar de esos coches fugaces, sin cortejo,
que transportan la muerte en un cajón desnudo,
de ese niño que observa lo mismo que un festejo
la batalla en el aire, que asesinarle pudo.

A pesar del mejor compañero perdido,
de mi más tristísima familia que no entiende
lo que yo más quisiera que hubiera comprendido,
y a pesar del amigo que deserta y nos vende


                                                                          

El lagarto está llorando
(Federico García Lorca)

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay cómo lloran y lloran.
¡ay! ¡ay!, cómo están llorando!

                                   

                                                  DESCARGO MI CONCIENCIA

                                  

SUBLIME AMIGO DEL HOMBRE QUE A SU SERVICIO TE PRESTAS Y EN TU FIEL MISIÓN SUCUMBES SI TE LO EXIGE LA EMPRESA.

 TE RINDO FIEL HOMENAJE YA QUE IGUALARTE NO PUEDO. YO PERTENEZCO A OTRA ESPECIE QUE NO ES TAN FIEL COMO EL PERRO, QUIERO PLASMARTE TAL CUAL, COMO PIENSAS, COMO VIVES COMO SE POR EXPERIENCIA QUE NOS AMAS Y NOS SIRVES.

 Y PERDONA AMIGO PERRO SI AL INTENTAR PRESENTARTE NO SE HACERLO CON ACIERTO.

 PERO ESO SI, TEN POR CIERTO QUE PRETENDO PRESENTARTE DEL MODO QUE YO TE ENTIENDO COMO NO TE ENTIENDE NADIE QUE NO CONOCE A LOS PERROS.

                                            

                                  

  

                                EL OSO
 

                               

(Moris)                                                                                                         

Yo vivía en el bosque muy contento,
caminaba, caminaba sin cesar,
las mañanas y las tardes eran mías,
por las noches me tiraba a descansar.

Pero un día vino el hombre con sus jaulas,
me encerró y me llevó a la ciudad,
en el circo me enseñaron las piruetas
y yo así perdí mi amada libertad.

Conformate, me decía un tigre viejo,
nunca el techo y la comida han de faltar,
sólo exigen que hagamos las piruetas
y a los chicos podamos alegrar

Han pasado cuatro años de esta vida,
con el circo recorrí el mundo así,
pero nunca pude olvidarme de todo,
de mis tardes, de mi bosque y de mí.

En un pueblito alejado alguien no cerró el candado,
en una noche sin luna yo abandoné la ciudad.

Nuevamente piso el suelo de mi bosque,
otra vez el verde de la libertad,
estoy viejo pero las tardes son mías,
vuelvo al bosque y estoy contento de verdad.
                                     
                                

                                                      callejero   


(Alberto Cortez)

Era callejero por derecho propio,
su filosofía de la libertad
fue ganar la suya sin atar a otros
y sobre los otros no pasar jamás.

Aunque fue de todos nunca tuvo un dueño
que condicionara su razón de ser,
libre como el viento era nuestro perro,
nuestro y de la calle que lo vio nacer.

Era un callejero con el sol a cuestas,
fiel a su destino y a su parecer,
sin tener horario para hacer la siesta
y rendirle cuentas al amanecer.

Era nuestro perro y era la ternura
que nos hace falta cada día más,
era una metáfora de la aventura
que en el diccionario no se puede hallar.

Era nuestro perro porque lo que amamos
lo consideramos nuestra propiedad
y era de los niños y del viejo Pablo
a quien rescataba de su soledad.

Era un callejero y era el personaje
de la puerta abierta en cualquier hogar,
era en nuestro barrio como del paisaje,
el sereno, el cura y todos los demás.

Era el callejero de las cosas bellas
y se fue con ellas cuando se marchó,
se bebió de golpe todas las estrellas,
se quedó dormido y ya no despertó.

Nos dejó el espacio como testamento,
lleno de nostalgia, lleno de emoción,
vaga su recuerdo por mis sentimientos
Para derramarlos en esta canción

  

      
                     

CARTA DE UN LEÓN A OTRO
(Chico Novarro)

Perdón hermano mío si te digo
que ganas de escribirte no he tenido,
no sé si es el encierro,
no sé si es la comida
o el tiempo que ya llevo en esta vida.

Lo cierto es que el zoológico deprime
y el mal no se redime sin cariño,
si no es por esos niños
que acercan su alegría
sería más amargo todavía.

A ti te irá mejor, espero,
viajando por el mundo entero,
aunque el domador, según me cuentas,
te obligue a trabajar más de la cuenta.

Tu tienes que entender, hermano,
que el alma tiene de villano,
al no poder matar a quien quisiera
descarga su poder sobre las fieras.

Muchos humanos son importantes,
silla mediante, látigo en mano.

Pero volviendo a mí, nada ha cambiado,
aquí, desde que fuimos separados,
hay algo, sin embargo,
que noto entre la gente,
parece que miraran diferente.

Sus ojos han perdido algún destello,
como si fueran ellos los cautivos,
yo sé lo que te digo,
apuesta lo que quieras
que afuera tienen miles de problemas.

Caímos en la selva, hermano,
y mira en qué piadosas manos,
su aire está viciado de humo y muerte
y quién anticipar puede su suerte

Volver a la naturaleza
sería su mayor riqueza,
allí podrán amarse libremente
y no hay ningún zoológico de gente.

Cuídate, hermano, yo no sé cuándo,
pero ese día viene llegando.

  

LIBRE  (NINO BRAVO)                                                                             

       

Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar,
pero tras la cementera está su hogar, su mundo, su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es un trozo de metal,                  
algo que nunca puede detener sus ansias de volar.
Libre, como el sol cuando amanece, yo soy libre como el mar...
...como el ave que escapó de su prisión y puede, al fin, volar...
...como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar detrás de la verdad y sabré lo que es,
al fin, la libertad.
Con su amor por montera se marchó cantando una canción,
marchaba tan feliz que escuchó la voz que le llamó,
y tendido en el suelo se quedó sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí, brotaban sin cesar...            

  
POEMA AL PERRO HERIDO                                                                                     
 

Pasó el perro a mi lado. Un perro de pobre casta,
uno de esos callejeros pobre de sangre y de estampa.
Nacen en cualquier rincón de perras tristes y flacas,
destinados a comer basura de plaza en plaza.
De pequeños, por lo fino y lo ágil de la infancia,
baloncitos de peluche, tibios borrones del ala,
los sacan al sol, les cantan.

De mayores, como que ya se les fue la gracia,
los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa,
sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas.
Y que tristes ojos tienen, que recóndita mirada,
como si en ella pusieran su dolor a media asta,
y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia
si es que un lazo no les da una muerte anticipada.

Yo lo llamo... todo orejas asustadas, todo hociquito curioso,
todo sed, hambre y nostalgia.
El perro escucha mi voz, olfatea mis palabras
como esperando o temiendo pan, cariños o pedradas.
No en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.
Lo vuelvo a llamar... dócil, a medias avanza,
moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas.

Le digo: ven aquí, no te hago nada, vamos ven,
y adiós a la desconfianza, y se tiende a mis pies,
con tiernos aullidos habla, ladra para hablar más fuerte,
salta, gira, gira, salta, lloran y ríen, ríen y lloran
lengua, orejas, ojos, patas y el rabo es un incansable
abanico de palabras.

Es una alegría tan grande que más que hablarme me canta.
¿Qué piedra te dejó herido? Sabe que maldigo las piedras,
aquella pedrada dura que le destrozó la pata,
y él con el rabo me está agradeciendo la lástima.
Pero no te preocupes, ya no ha de faltarte nada,
yo también soy callejero, aunque de distintas plazas,
y con mi patita renga y triste voy de jornada en jornada,
las piedras que me tiraron me dejaron herida el alma.

Entre basuras de tierra tengo mi pan y mi almohada,
¡vamos pues, vamos perrito mío! vamos anda que te anda,
con nuestra renguera a cuestas y nuestra tristeza en andas,
yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas,
tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada en el alma.

Y cuando mueras amigo, yo te enterraré en mi casa,
bajo un letrero que diga: aquí yace un amigo de mi infancia,
y en el Cielo de los perros, tan puro, tan tierno,
te regalará San Roque una muleta de plata.

Era joven y era viejo por más que yo lo cuidara,
el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma;
fueron muchas hambres, mucho peso para sus tres patas.
Y una mañana en el huerto debajo de mi ventana,
lo encontré tendido, frío, como una piedra mojada;
ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas.

Hacia el Cielo de los perros se fue anda que te anda,
las orejas de peluche y el hociquito de escarcha.
Portero y dueño del Cielo, San Roque en la puerta estaba,
ortopédico de mimos, cirujano de palabras,
con buen surtido de recambios con que curar viejas talas.
Para ti un rabo de oro, para ti un ojo de ámbar,
tú, tus orejas de nieve, tú, tus colmillos de escarcha;
tú -y mi perro le reía- tú, tu muleta de plata.

Ahora ya sé por qué está la noche agujereada.
¿Estrellas? ¿Luceros? No, es mi perro que cuando anda
con la muleta va haciendo agujeritos de plata.

Fuente:
www.pets-web.com

                                   CREO QUE PODRÍA

     CREO QUE PODRÍA VOLVERME A VIVIR CON LOS  ANIMALES
 
                                 WALT WHITMAN

CREO QUE PODRÍA IRME A VIVIR CON LOS ANIMALES
                       ¡SON TAN PLACIDOS Y TAN SUFRIDOS!
                       ME QUEDO MIRÁNDOLOS DÍAS Y DÍAS SIN CANSARME
                       NO PREGUNTAN,
                       NI SE QUEJAN DE SU CONDICIÓN;
                       NO ANDAN DESPIERTOS POR LA NOCHE,
                       NI LLORAN POR SUS PECADOS
                       Y NO ME MOLESTAN DISCUTIENDO SUS PROBLEMAS PARA CON DIOS ...
                       NO HAY NINGUNO DESCONTENTO,
                       NI GANADO POR POSEER LAS COSAS.
                       NINGUNO SE ARRODILLA ANTE LOS OTROS,
                       NI ANTE LOS MUERTOS DE SU CLASE QUE VIVIERON MILES DE SIGLOS
                       ANTES QUE ÉL.
                       EN TODA LA TIERRA NO HAY UNO SOLO QUE SEA DESDICHADO O VENERABLE 
 

                      ME MUESTRAN EL PARENTESCO QUE TIENEN CONMIGO,
                      PARENTESCO QUE ACEPTO.
                      ME TRAEN PRUEBAS DE MI MISMO,
                      PRUEBAS QUE POSEEN Y ME REVELAN.
                     ¿EN DONDE LAS HALLARON?
                     ¿PASÉ POR SU CAMINO HACE YA TIEMPO Y LAS DEJÉ CAER SIN DARME CUENTA?

                      CAMINO HACIA ADELANTE, HOY COMO AYER Y SIEMPRE,
                      SIEMPRE MÁS RICO Y MÁS VELOZ
                      INFINITO, LLENO DE TODOS Y LO MISMO QUE TODOS,
 
                      SIN PREOCUPARME DEMASIADO POR LOS PORTADORES DE MIS RECUERDOS,
                      ELIGIENDO AQUÍ SOLO A AQUEL QUE MÁS AMO Y MARCHANDO CON ÉL
                      EN UN ABRAZO FRATERNO.

                      ESTE ES UN CABALLO ¡MIRADLO!
                      SOBERBIO,
                      TIERNO,
                      SENSIBLE A MIS CARICIAS,
                      DE FRENTE ALTIVA Y ABIERTA,
                      DE ANCAS SATINADAS,
                      DE COLA PROLIJA QUE FLAGELA EL POLVO,
                      DE OJOS VIVACES Y BRILLANTES,
                      DE OREJAS FINAS,
                      DE MOVIMIENTOS FLEXIBLES...
                      CUANDO LO APRISIONAN MIS TALONES, SU NARIZ SE DILATA,
                      Y SUS MÚSCULOS PERFECTOS TIEMBLAN ALEGRES CUANDO CORREMOS EN LA PISTA...
                      PERO YO SOLO PUEDO ESTAR CONTIGO UN INSTANTE.
                      TE ABANDONO, MARAVILLOSO CORCEL.
                      ¿PARA QUE QUIERO TU PASO LIGERO SI YO GALOPO MAS DE PRISA?
                      DE PIE O SENTADO, CORRO MAS QUE TU.

                      VERSIÓN DE: LEÓN FELIPE  
                        

                                                   

 

Beauty Francis !

Me llamo Beauty Francis. Tengo siete años. No me acuerdo de mi mamá, porque estaba muy chiquito cuando me separaron de ella, y no se quién es mi papá. Tengo cuatro hermanitos que no volví a ver, desde que me adoptaron. Estando muy chiquitos, como de dos meses, nos llevaron al refugio de animales de San Rafael de Heredia, porque algún ser humano nos había dejado abandonados y nos había separado de nuestra pobre madre, que debe de haber sufrido mucho.

No me acuerdo cómo fue mi vida antes de que me alejaran de mi mamá, pero supongo que no debe haber sido muy buena, porque cuando estaba en el refugio, lo único en que pensaba era en esconderme de los seres humanos para evitar que me lastimaran. Yo era un perrito muy chiquito y flaquito, el perrito que nadie se llevaría a su casa por estar metido en un rincón temblando de miedo, mientras que los demás perritos brincaban de alegría cada vez que llegaba un ser humano a vernos.
Un día, llegó mi mamá humana, a ella se le acababa de morir su doberman pincher miniatura y quería encontrar otro bebé que fuera completamente diferente a su Little Wolf. Después de mirar por todos lados y cuando ya estaba a punto de llevarse a uno de mis hermanitos, me vio en mi rincón y se me acercó. Yo traté de esconderme, pero ella me cogió en sus brazos y me llevó a una oficina y dijo que yo era el que ella quería adoptar.

A los días, me llevó donde un ser humano que vestía de blanco y ella le dijo a mi mamá que los perritos callejeros éramos muy traicioneros, muy nerviosos y que en cualquier momento podíamos atacar. También le recomendó que me quisiera mucho y pasara mucho tiempo conmigo. Bueno, para ese tiempo mi mamá no trabajaba, así que podíamos pasar todo el tiempo juntos y éramos muy felices.

Cuando cumplí dos años, decidió trabajar en un sitio que se llama el Gusano Barrenador y me abandonó en la casa. Para mi fue muy difícil aceptar que ella tenía que irse todas las mañanas y regresar en las tardes y sobre todo, que yo tuviera que pasar tanto rato sin ella. Ahí empezaron mis problemas sicológicos.

Sentí que me volvían a abandonar y empecé a volverme rebelde, malcriado y bravo. Mordí a mi abuelita y como ella se enojó conmigo, mi mamá buscó ayuda siquiátrica y se topó con cuatro médicos: uno quería hacer su tesis de veterinaria conmigo, otro dijo que era mejor que me mataran y dos dijeron que no podía hacerse nada.

Desesperada, mi mamá habló con su hermano y él le recomendó sacarme los colmillos. Así lo hizo y de todos modos, siempre mordí a mi mamá. Ahora, cuando estoy de luna, lo que hago es esconderme para evitar morder a alguien, porque francamente, no me puedo controlar. Mi mamá me mandó a pedir unas pastillas tranquilizantes a los Estados Unidos y esperamos que funcionen. Yo amo a mi mamá, pero a veces no puedo controlarme. Tal vez, esa doctora que me vio cuando yo era pequeño, tenía razón: el hecho de no saber cuán maltratada es la mamá perrita y los cachorritos, crea en ellos traumas que después es casi imposible vencer.

Mi mamá humana me dice que a pesar de ser yo así, ella siempre me va a querer y nunca me va a abandonar. También me ha dicho, que si Dios quiso que ella cargara con esa cruz, con todo su amor lo hace. Bueno, espero que le guste mi foto. Francamente, a mi no me gustó que me la tomaran, porque le tengo miedo al flash.

Beauty F.


EL TESTAMENTO DE BLEMIE
 
Por Eugene O'Neal
 
Yo Siherden Emblem O'Neal, a quien mi familia y amigos me llaman Blemie, a consecuencia de mi edad y de las enfermedades que me agobian, transmito a la mente de mi amo lo que deberá ser mi última voluntad y testamento.
 
En el aspecto material, tengo poco que dar, los perros somos más sabios que los hombres y no conferimos gran valor a los objetos. Los perros no desperdician su vida acumulando propiedades, ni sufren de insomnio preocupándose por como conservar lo que tienen y, adquirir lo que desean.
 
No tengo nada valioso que dar excepto mi amor y mi fe, y eso lo lego a quienes me amaron.
 
Pido a mis amos que me recuerden siempre, pero que no lamenten mi partida durante demasiado tiempo. Durante toda mi vida procuré ser un consuelo en los tiempos difíciles y un motivo adicional de alegría. Me resulta amargo pensar que mi muerte pueda causarles dolor.
 
Ahora que estoy ciego, cojo y sordo y hasta mi olfato me falla, siento que la vida me castiga por quedarme más tiempo del conveniente.
 
Debo despedirme antes de que me convierta en una carga para mi mismo y para los que me aman. Será una pena dejarlos, pero los perros no le tenemos miedo a la muerte, la aceptamos como parte de la vida, ¿quién puede saber que hay después de la vida?.
 
Junto con todos mis compañeros dálmatas que son mahometanos devotos, me gustaría saber que hay un paraíso en donde siempre es uno joven, donde todo el día juega uno con hermosas huríes llenas de manchas, donde cada hora feliz, es hora de comer, un lugar en donde todas las noches hay un millón de chimeneas encendidas y, ante las cuales puede uno enroscarse, parpadear, soñar y recordar los viejos tiempos vividos en la tierra y el amor de nuestros amos.
 
Pero temo que es demasiado pedir, hasta como un perro como yo, pero al menos estoy seguro de la paz. Quiero hacer una última petición: he escuchado decir a mi ama "cuando muera Blemie no volveremos a tener otro perro".
 
Por lo que me han querido, yo le pido que tenga otro, no tenerlo sería un tributo muy pobre en mi memoria. Me gustaría sentir que habiéndome tenido ya no podrían vivir sin un perro.
 
A él, le dejo mi collar, mi correa y mi suéter. Y una última palabra de despedida: siempre que pasen por mi tumba, piensen con felicidad: "Aquí yace el que los amó.